Mostrando entradas con la etiqueta Amazon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amazon. Mostrar todas las entradas

La economía del regalo



RSS

La explosión de la burbuja de las '.com' a finales del siglo pasado y la debacle del concepto de Nueva Economía como un cambio en la estructura económica que supuestamente permitiría ser inmune a los ciclos macro-económicos, ha provocado que durante los últimos años todos los analistas hayan sido especialmente cautos a la hora de hablar de las ventajas de los modelo económicos nacidos a la sombra de Internet.

Sin embargo, estos cambios son en muchos casos no grandes sino realmente descomunales. No ya en la optimización de costes de diseño, fabricación, logística, venta, marketing,... que permite Internet -sobre eso creo que nadie discute las ventajas- sino en la forma misma de concebir algunos modelos de negocio.

Hasta la irrupción de los nuevos jugadores de Internet y su economía del regalo los economistas distinguían seis posibles posicionamientos respecto a valor y precio, a saber (para no herir la sensibilidad de las empresas de TI pongamos ejemplos del sector del automóvil):

  • Menos valor por mucho menos precio. Un ejemplo podría ser Lada. 
  • El mismo valor por menos precio. Tal vez Citroën.
  • El mismo valor por el mismo precio. Quizá un exponente de este posicionamiento sea Opel.
  • El mismo valor por más precio. Quien se posicione aquí tendrá serios problemas a corto/medio plazo. 
  • Más valor por el mismo precio. Podría ser Volkswagen.
  • Más valor por más precio. Mercedes-Benz quizá.

La economía del regalo de Internet añade una nueva categoría y un nuevo posicionamiento en la lista: el mismo valor por nada.

Las nuevas empresas de Internet (Google, Twitter, Flickr, Facebook, Skype, Craiglist,...) no repercuten los costes a los usuarios si los mercados pueden sostenerse y cuando no es así cobran lo mínimo posible a sus usuarios. Para ello intentan buscar fuentes de financiación intrínsecas del mercado más allá de lo fácil y obvio: cobrar a sus clientes.

La primera ventaja de este modelo es que en gran medida disuade a la competencia. El modelo es eficiente desde el punto de vista económico al tiempo que unos ingresos directos mínimos o inexistentes hacen que el mercado no resulte demasiado atractivo para la competencia. Lógicamente, estas empresas tampoco pueden vivir del aire por lo que deben buscar financiación por otras vías para complementar el escaso margen de negocio que aportan los usuarios.

La segunda consecuencia de esta forma de hacer negocios es la híper-rotación. Cualquier negocio se determina mediante la ecuación margen x rotación. Si hablásemos de cadenas de moda nos referiríamos a Zara como negocio a bajo margen y alta rotación (vende mucho y con poco margen) o Loewe en el extremo contrario. El modelo basado en la economía del regalo tiene un margen ridículo, en ocasiones cero, por lo que el negocio únicamente es rentable con una rotación tendente al infinito. De ahí que sea tan importante determinar si una determinada red social o un servicio de correo gratuito tiene cien o doscientos millones de usuarios. En este caso, por tanto, el tamaño sí importa y mucho.

La tercera virtud es que se crea un lazo de amistad y confianza entre empresa y cliente.

El cliente sabe que la empresa únicamente le cobrará cuando sea absolutamente necesario para financiar el producto o servicio y que el precio estará acorde con el valor y la experiencia de uso proporcionados. En el resto de ocasiones se intentará que el mercado sea autónomo, que se autofinancie. A su vez, la empresa gana clientes con elevados niveles de fidelidad a la marca.

Claros ejemplos de economía del regalo podrían ser los servicios de correo electrónico de Hotmail o Gmail, las llamadas telefónicas de Skype, los servicios de mapas como Google Maps o Bing Maps, los anuncios clasificados de Craiglist, redes sociales como Facebook o Twitter, servidores de ficheros como Megaupload, servidores de imágenes como Flickr o Picasa, servicios de subastas como eBay o formas de pago como PayPal.

En algunos casos estos negocios buscan la financiación en la publicidad (Hotmail, Gmail, Facebook,...), en otros buscan masa crítica para vender posteriormente sus servicios premium (Skype con las llamadas a teléfonos convencionales), en otros cobran cantidades mínimas en forma de comisión (eBay o PayPal), en otras obtienen conocimiento gratuito de sus usuarios que posteriormente pueden utilizar o vender (Google Analytics),...

A medida que se vaya produciendo la convergencia real de Internet con muchos sectores de la economía se irán poniendo de manifiesto las diferencias a la hora de plantear los negocios. Hace unos días hablábamos del negocio telefónico tradicional vs la voz sobre IP pero después -o en paralelo- vendrán, por ejemplo, las cadenas de televisión and more. Será divertido ver qué modelo triunfa.

¿Más ejemplos de economías del regalo?

www.tonsofit.com


RSS

Cloud computing, ¿qué hay de nuevo viejo?



RSS

Imaginémonos esta situación: Alfredo y Santiago son profesionales de las Tecnologías de la Información y acaban de encontrase tras un año, tiempo que Alfredo ha estado en una misión espacial orbitando alrededor de Marte sin tener ningún tipo de noticia de lo que ocurría en la Tierra.

Alfredo: Santiago, tras tocar tierra he estado leyendo varias webs de tecnología y sorprende que todas hablen de Cloud Computing. ¿Tiene esto algo que ver con un viaje espacial o algo similar?
Santiago: No Alfredo, el Cloud Computing es una nueva forma de entender la infraestructura, los sistemas y las aplicaciones. En Cloud todo es servido desde la nube, desde Internet, de forma que se aprovechan al máximo las sinergias y las economías de escala de los proveedores de servicios que solo nos cobran por lo que consumimos.
Alfredo: ¿infraestructuras, sistemas y aplicaciones?
Santiago: Si, en el caso de las infraestructuras se llama IaaS por sus siglas en inglés Infrastructure as a Service y consiste en que todo el hardware que hasta ahora había que tener en los CPDs es servido por un proveedor de servicios desde su nube y de forma granular. Solo pagamos por la potencia de hardware que usamos lo que nos permite ir creciendo al ritmo que crece nuestro negocio. Y lo bueno es que convierte nuestros costes fijos en costes variables proporcionales al uso que hacemos de la infraestructura.
Alfredo: Pero, ¿eso no es lo mismo que el hosting de siempre? En el hosting el ISP nos ponía una máquina de la potencia que le pedíamos y nos cobraba un coste proporcional a esa potencia. Él se preocupaba de que la máquina estuviera en un estado saludable porque yo, por no saber, no sabía ni donde estaba. ¿No es lo mismo?
Santiago: Bueno sí, pero ahora se hace todo con protocolos estándar creados al efecto. Además, en la nube también es posible que el servicio se preste en formato PaaS -Platform as a Service- de forma que además de la infraestructura nos sirven el software de base ya instalado. Así no tenemos que preocuparnos de instalar o gestionar el sistema operativo ni el servidor de aplicaciones, tampoco de las copias de seguridad, de los virus,... Es una maravilla.
Alfredo: No sé si te das cuentas Santiago pero estás describiendo el housing de toda la vida con la única diferencia de que ahora las máquinas no son tuyas sino del ISP y además le hemos contratado también la gestión. ¿No es lo mismo?
Santiago: Bueno, vale, admito que es prácticamente lo mismo pero donde ya no me pillas es en el SaaS que supongo que ya sabrás que significa Software as a Service. En esta modalidad de servicio el proveedor lo provee todo desde su nube: las máquinas, los sistemas de base y las aplicaciones de usuario.
Alfredo: Pues va a ser que si te pillo. Por lo que me cuentas, SasS es el outsourcing de toda la vida en formato ASP. El proveedor de servicios se preocupa de todo y nosotros únicamente hacemos uso de una aplicación que está albergada en algún lugar... del planeta. Saber en qué país está únicamente es relevante para nosotros por si hubiera algún problema legal derivado de las leyes de protección de datos.
Santiago: Viéndolo así es cierto. En lo técnico no hay grandes diferencias pero ahora el número de aplicaciones disponibles es muy importante y además se hace todo con protocolos estandarizados.

Realmente hay muy poco de novedad tecnológica en el Cloud Computing porque si se piensa de forma crítica es la evolución natural del outsourcing de infraestructuras de hardware y software con las ventajas que aporta el aumento de caudal de las líneas de comunicaciones de Internet y la granularidad en la prestación de servicio que ofrece la virtualización del hardware. Entonces, ¿por qué surge el nombre de Cloud Computing como algo nuevo y no, por ejemplo, como Outsourcing 2.0 o Outsourcing mejorado?

Para dar respuesta a eso hay que conocer quiénes son los principales prestadores de Cloud Computing: Amazon, Google, Microsoft, Yahoo o Salesforce. Ninguno de ellos es un actor reconocido en el mercado del outsourcing por lo que, de haberse mantenido este término, hubieran entrado en un mercado dominado de una forma incontestable por compañías como IBM, Accenture o HP tras la compra de EDS. Es decir, serían proveedores residuales en un mercado ya maduro y establecido. Desde la perspectiva del marketing, es mucho más efectivo crear una nueva categoría, un nuevo negocio incipiente en el que ser líder.

Y tampoco hubiera servido crear seudónimos como outsourcing evolucionado, outsourcing 2.0 o tal vez outsourcing mejorado. Los expertos en neurología aplicada al marketing han conseguido demostrar que el cerebro humano no se abre a las categorías mejoradas; únicamente lo hace a las categorías nuevas.
Esto lo saben bien los fabricantes de detergentes que incluyen constantemente referencias al término 'nuevo' (invito a contar el número de veces que se cita la palabra 'nuevo' en cada anuncio) y rara vez al concepto  'mejorado'. Siempre tienen algo que hace nuevo al producto aunque en el fondo no se trate de una evolución real sino de una mejora, en ocasiones incluso menor.
Por ello, había que dar un nombre nuevo a una forma de hacer que, como mucho, es una mejora de lo que ya se venía haciendo desde hace mucho tiempo. Lo único que ha cambiado son los procedimientos, los protocolos en términos de TI. En definitiva, ha cambiado el cómo y no el qué.

Cloud Computing no significa lo mismo para todos. Para los proveedores tradicionales (IBM, HP o Accenture) significa una nueva oportunidad para expandir su negocio de outsourcing. Para Google o Amazon significa entrar en un nuevo mercado, diversificar, al posicionarse en el negocio del SaaS y el PaaS respectivamente. A su vez, para SalesForce es su leitmotiv, significa seguir creciendo en lo que han hecho siempre porque han nacido al cobijo del Cloud. Por último, para Microsoft significa reinventarse, fundamentalmente en dos de sus negocios más rentables, el de la suite ofimática y el de correo electrónico, porque tras el Cloud ya nada será igual y será complejo, muy complejo, seguir vendiendo el software en cajas.

En cualquier caso, el Cloud Computing ha venido para quedarse y su crecimiento será muy importante en los próximos años. Las economías de escala de los proveedores de servicios, bien sean de infraestructura, de plataformas o de aplicaciones, redundarán en una mejora de costes para las compañías sobre todo para compañías pequeñas y startups. Pero es importante no perder de vista que todas las ventajas e inconvenientes del outsourcing de siempre (puede encontrar una breve referencia a ellas en este post) son de aplicación punto por punto al Clouding. Porque en el fondo, Cloud Computing no es más que Outsourcing hecho al estilo de Google, al estilo de Internet.

RSS

Los contenidos de Tons of IT están sujetos a licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 salvo donde se indique lo contrario.